Todo lo que pasa en un autobús te lo pierdes siempre que vas con unos cascos escuchando otras historias que cuentan o cantan a través de ese pequeño aparato que se mete en tus orejas y llega a tu corazón (o a tu higado).
Aún así no puedo dejar pasar una historia que vi el otro día, a pesar de la niebla. Corría yo para coger un autobús y me adelantó otro hombre como un obús. Yo creia que era para coger el mismo vehiculo que me llevaba al centro, pero no era así, simplemente quería darle un beso a una chica que me acompañó luego en mi trayecto hacia el trabajo.
Las prisas a veces son adelantadas por el cariño. Debería ocurrir más veces.

2 comments
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Febrero 27, 2009 a 9:24 am
Ricardo Colomer
Debería ser siempre, no sólo más veces.
Abrazos
Octubre 13, 2009 a 12:27 am
Claudia Batista
Sublime… A veces no queda otra mas que correr, porque la vida nos alcanza y nos deja atras, y nos perdemos, y nos difuminamos, y nos diluimos…
Es tuya la frase “los cobardes nos escondemos en las teclas”? Porque yo soy una de esas cobardes y me la quiero apropiar…