En los últimos meses he decidido compaginar la visión de películas actuales con otras que no he podido ver, a pesar de mi gusto por el cine. Por mis ojos pasaron La naranja mecánica, Hoosiers, My Fair Lady … La última fue el otro día Paseando a Miss Daisy. Es una película deliciosa. De esas que no te quita la sonrisa (no es comedia) de la boca durante toda la película. Morgan Freeman cambia los prejuicios raciales de una señora blanca, mayor, rica y judia y al final, ya demente, le nombra su mejor amigo.
Me gustó mucho. Recomendable. Es tierno ver como se rompen unas corazas y se descubren los corazones.

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